Más allá de que Paos y yo seamos locas del correo y estemos enfocadas en contagiar a todos, y que muchos de ustedes hayan experimentado la felicidad de mandar y recibir aunque sea una postal, hay ciertas historias particulares, que nos hacen pensar que este hecho tan simple puede alcanzar una profundidad que no pensamos y construir una historia, o mejor dicho, una amistad bella y que se perpetúa en el tiempo.
Cuando lanzamos la convocatoria para el swap del día del amigo, hubo dos personas en IG que se animaban mutuamente a anotarse. No las conocíamos para nada, pero les preguntamos. Y resultó ser que ellas, una argentina y una uruguaya, se hicieron amigas a los 13 años, por correspondencia!
Dejemos que ellas nos cuenten su historia:
Empieza Mariana, que fue quien dio el puntapié inicial en este caso:
Desde los 8-9 años escribía cartas a amigos que aún no conocía, cuyas direcciones encontraba en suplementos en los diarios que tenían una sección infantil (Croniquita, La Nación, Diario Popular…). Mi papá se dio cuenta de mi avidez por este tema y siempre me traía un suplemento diferente. Desde que había aprendido en el colegio a confeccionar un sobre, con la dirección, la estampilla y demás características del correo, empecé a escribir a muchos amiguitos lejanos. Fue así que me “carteaba” con amigos de Mendoza, Córdoba, Santa Fé… siendo que yo vivía en el Gran Buenos Aires.
Cuando tuve 11-12 años empecé a pensar en escribir a amigos de otros países… Me encantaba conocer otras culturas. El problema era ¿cómo llegaba a ellos? Hasta que un día en el diario La Nación salió un pequeño recorte en la sección de amigos por correspondencia donde firmaba una chica uruguaya, y además ¡tenía 3 hermanos varones mayores exactamente como yo! Sin dudarlo, le escribí. Pasaron varias semanas de espera hasta que me llegó su respuesta. Esto fue en 1991, teníamos 13 años.
No sólo coincidíamos en las características de nuestras familias, sino que además éramos del mismo signo, la misma generación [Ali se me adelantó en el mundo tan sólo por 12 días, je!], estudiamos una carrera del ámbito de lo social por lo que casi leímos los mismos autores, y amábamos a Mafalda!
Esta fue su primera carta:
(quitamos los nombres de su familia, por obvias razones)
Cuando leímos por primera vez esta carta, nos dio una ternura! A ustedes no les pasa lo mismo? Y qué linda manera de acercarse al otro, hablándole sobre sus intereses, sobre lo poquito que sabía de ella.
Pero dejemos que sigan hablando ellas, ahora le toca a Alicia:
De niña vivía en Colonia del Sacramento, que en aquella época era casi una provincia argentina, ya que teníamos mucha influencia de medios de ese país, la tele que se veía era argentina, así como las radios FM que se podían escuchar y también los diarios. Desde muy chica me gustó escribir y leer, un día una vecina le dio a mi padre un ejemplar de La Nación infantil para mí, y lo leí de cabo a rabo, por supuesto, pero lo que más llamó mi atención fue el apartado de intercambio postal, fue así que me decidí a enviar una carta al diario, para que apareciera publicada allí y me escribieran otros niños que tenían la misma inquietud que yo. Creo que de alguna manera, y aunque Buenos Aires quedaba tan cerca, sentía que sería una experiencia inolvidable escribirme con chicos de otro país! Para mi asombro me llegaron cerca de 60 cartas, que con minuciosidad contesté una a una, con varios de los chicos siguió el intercambio durante unas cuantas cartas más. Pero hubo una que fue especial, llegó bastante después de la publicación de mi carta, pero igual respondí, me llamó mucho la atención todas las coincidencias que tenemos: familias muy parecidas, la misma edad, el mismo año de nacimiento, casi el mismo mes! Poco a poco las cartas fueron mermando, yo con rigurosidad respondí a todos y cada uno, pero el funcionamiento del correo, distintos intereses o la vida misma, hicieron que muchos amigos por correspondencia quedaran por el camino. Con Mari siempre nos seguimos escribiendo y nuestras cartas fueron siendo cada vez más profundas, más personales, más lindas!
Esta fue su carta de respuesta:
Vieron su touch de colores? Se ve que lleva el snail mail en los genes.
La tercera carta, ahora de Mariana, no se hizo esperar:
Primero, levante la mano quien tuvo ese papel de carta de Hello Kitty! Yo, yo, yo (bueno, era de mi hermanita, pero qué nostalgia me dio, por favor).
No es hermosa la sinceridad de Mariana deseando que sus hermanos se vayan de su casa argumentando "ya son mayores de edad"?
Así empezó esta historia.
Cómo siguió? Aunque ya les adelantamos el final, les contamos todo en el próximo post.
Que tengan un buen día y que el cartero no demore si están participando del swap!
Gracias Ali y Mariana, por su testimonio! Son dos grosas!